La pena de María Teresa es que muchos de los pacientes consultados no podrán costearse la operación que requieren o la colocación de un audífono


El ruido del entorno en el que vivimos nos está dejando sordos


María Victoria y Teresa hacen los ejercicios conuno de los pacientes que sufre de vértigo


Llegaron a pensar que los aparatos traídos de España estaban dañados al ver que todos las audiometrías marcaban deficiencia en la audición




NOTIPAZ

Nos estamos quedando sordos

Tras la primera semana de trabajo en nuestro dispensario y en el de la parroquia San Agustín de Bajos de Haina, la doctora María Victoria Ucar nos confirma lo que ya todo el mundo sospechaba, que en este país hay mucha gente con problemas de audición motivados sin duda por el exceso de ruido cotidiano en el entorno.
Habiendo consultado a cerca de un centenar de pacientes en los primeros tres días de consulta la cooperante española manifiesta su sorpresa al decir que “nunca en su vida le había tocado ver tantos casos de oídos enfermos y dañados” hasta el punto de que “ninguna de los casi cien atendidos estaba completamente sano”.
Llegó a pensar, dice la doctora, que podría tratarse de un error en el funcionamiento del audiómetro traído de España que maneja María Teresa, amiga de la doctora que le ayuda como asistente. Pero no, el equipo está bien y hace un diagnóstico correcto por lo que hay que buscar la explicación en otro lado.
Y esa explicación tendrá mucho que ver con el exceso de ruido con el que nos estamos familiarizando y que afecta nuestra capacidad auditiva aumentando progresivamente nuestra sordera.
La pena que manifiesta la galena española que hasta el próximo siete de julio, todos los lunes, miércoles y viernes, ofrecerá consultas en nuestro dispensario médico es que la solución de los problemas de muchos de los pacientes que ha consultado pasa por el quirófano o por la colocación de audífonos y, según le han manifestado, ni una ni otra alternativa está al alcance de su economía.
El ruido no está acabando con nosotros, pero sí con nuestros oídos.