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Reunión con los padres de los prejuveniles

Los animadores de los grupos de prejuveniles de Lavapies, el pasado sábado, 5 de diciembre, reunieron a los padres de los muchachos y muchachas con la finalidad de compartir con ellos los objetivos del trabajo que la pastoral juvenil de la parroquia realiza con ellos y compartir las inquietudes que tienen con respecto a sus hijos.
La verdad es que no fueron muchos los padres que acudieron a este encuentro y es una pena porque, como dijo el P. Miguel Angel en las palabras finales del encuentro, se precisa de la colaboración de todos para que la maduración de nuestros adolescentes sea la adecuada.
Los propios muchachos y los coordinadores quisieron darle el encuentro un ambiente acogedor adornando el local con vejigas y algunos afiches alusivos a la familia.
A los padres se les explicó la manera de trabajar en los grupos, los temas que se imparten a los muchachos para su formación, una formación que en esta edad de la adolescencia tiene que centrarse en la vida que empiezan a sentir con fuerza estos muchachos y muchachas. En este sentido, se les dijo a los padres, de que lo que se trata es de que aprendan a vivir en valores que les ayuden a ser ya desde el día de hoy gente de bien, gente responsable, libre y tolerante.
Cuando el encuentro ya finalizaba, y mientras a los padres se les brindaba un refresco, el P. Miguel Ángel, que venía a toda prisa de una boda en la comunidad de Sainaguá, dirigió unas palabras a los padres en las que resaltó cómo en la formación de sus hijos la familia, la escuela, la sociedad y la Iglesia son agentes que influyen, unos a veces para bien y otros para perjudicar la maduración de sus hijos como personas.
Hizo una llamado a los padres a tener paciencia y confianza en sus hijos, que cuando no hacen lo correcto no es porque sean malos sino porque son víctimas de una sociedad en la que predominan unos contravalores de los que no siempre los muchachos pueden liberarse. En este sentido resaltó que es muy importante que en la familia se den los valores correctos para que el día de mañana puedan prevalecer sobre las influencias negativas de la sociedad.
El encuentro terminó con un momento de oración en el que todos pidieron a Dios por el bienestar de nuestras familias.

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