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Keila no podrá disfrutar su casa nueva

La casa que la comunidad de Pueblo Nuevo, a través del grupo de jóvenes y del consejo, construía para hacer un poco más confortable su vida no la podrá disfrutar Keila. La noche del pasado miércoles, 18 de noviembre partió hacia el cielo nuestra querida hermana víctima de una prolongada neumonía causada, al parecer, por estar por tanto tiempo acostada en su cama.

Antes de su entierro, la familia de Keila y la comunidad se reunieron en el templo de la comunidad para orar al Señor por ella, poner en sus manos su vida, encomendar su eterno descanso y agradecer el regalo de su vida para todos.

Es lo que el P. Miguel Angel resaltó al comentar la Palabra que se proclamó en el momento de la oración fúnebre ante los restos mortales de Keila. Recordó el párroco cómo en la última visita que le hizo, Keila le insistía en que no se sentía enferma, que tan solo estaba acostada. Llevó, dijo el sacerdote, todo su quebranto desde aquel fatídico 26 de julio del pasado año cuando se cayó de una mata quebrándose la columna y quedando totalmente paralizada, con una entereza y alegría que para la comunidad ha sido una verdadera catequesis.

Tratando de consolar a la gente que llenó el templo de Pueblo Nuevo, el párroco recordó el texto de una lápida que hay en un cementerio alemán y que dice: “cuando yo nací todos reían y yo lloraba; ahora que muero, todos lloran y yo río”. Dijo que, aunque nosotros ahora lloramos amargamente su partida, Keila sonríe desde el cielo donde ya disfruta la vida plena que Papá Dios le ha concedido.

Ha sido una pena, manifestaban todos en la tarde del pasado jueves cuando fue enterrada, que Keila no haya podido ver terminada y disfrutar la casa que la comunidad con su propio esfuerzo y aportes recibidos también del exterior le estaba construyendo para poder darle un poco de movilidad y poder salir a la calle.

No ha sido posible. A la casa aún le faltan algunas filas de bloks y el techado, pero la comunidad va a seguir trabajando para que, aunque no sea Keila, el resto de la familia pueda disfrutar la nueva vivienda, sobre todo otra de sus hermanas que también se encuentra con serios problemas de salud.

Descansa en paz, Keila y desde el cielo intercede por nosotros