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El domingo 21 de marzo, quinto domingo de cuaresma, se hará la tradicional Colecta del Sacrificio

El domingo 21 de marzo. Quinto domingo de cuaresma, en toda la Iglesia se celebra la llamada Colecta del sacrificio, una colecta en la que todos voluntariamente nos hacemos solidarios con los más necesitados colaborando con los proyectos de la pastoral social de nuestra Iglesia diocesana y dominicana.
Como ya es sabido por todos la limosna es una de las prácticas cristianas que se nos pide hacer siempre, pero de manera más intensa en este tiempo de cuaresma.
Como todos los años se repartirán entre los fieles de nuestra comunidad parroquial unos sobres en los que cada quien deberá depositar el dinero con el que va a participar en esta colecta. Estos sobres deberán recogerse o entregarse en la eucaristía del domingo quinto de cuaresma, el domingo 21 de marzo.
Una vez recogido el aporte de los feligreses, desde la parroquia se entregará al responsable diocesano de la pastoral social la suma total de esta colecta. Una parte de ella irá a parar a la oficina de Pastoral Social nacional y una parte se quedará en la diócesis para ayudar en algunos de los proyectos de promoción y desarrollo que se llevan a cabo en algunas de las parroquias.
Dar limosna, compartir nuestros bienes, es una forma de salir de nosotros al encuentro con el Dios que se hace presente en el hermano que sufre y está necesitado porque carece de los necesario para vivir dignamente.
Por medio de esta colecta expresamos, no solo nuestro sentido de solidaridad, sino también de fraternidad y comunión con toda la iglesia diocesana y nacional.
Invitamos a todos a tomarnos en serio esta colecta y hacernos solidarios con nuestros hermanos más pobres. También invitamos a motivar a nuestros vecinos a particiapr en esta colecta entregándoles un sobre para su colabroación. Como dice el lema de esta colecta: LA SOLIDARIDAD ES EL AMOR DE CRISTO EN COMUNIDAD.

SAN AGUSTIN Y LA LIMOSNA
Una de las formas más concretas de la caridad fraterna es la limosna. Es una práctica indisoluble del verdadero ayuno. Pero está lejos de limitarse al gesto material que consiste en desprenderse de su dinero. San Agustín ha previsto el error: "Es un deber el multiplicar las limosnas en este tiempo santo". "¿Qué diré de esa obra de misericordia en virtud de la cual no hay nada que sacar de la bolsa sino que todo procede del corazón, que pierde mucho más conservándolo que despojándose de ello? Me refiero a la cólera que uno conserva en su corazón contra su hermano" (Sermón 208 sobre la Cuaresma). Pero la limosna junto con el perdón de las ofensas hace posible el contacto con Dios en la oración. Comentando a Isaías (58,3) acerca del ayuno, San Agustín concluye :"He ahí las dos alas sobre las que la oración vuela hacia Dios: el perdón de las ofensas y la limosna hecha al indigente" (Sermón 205 sobre la Cuaresma).